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Internet no
ha sido siempre prioritario para Microsoft. Su llegada fue el acontecimiento
menos planeado al que hemos tenido que responder. De hecho, en 1995, varios
expertos dijeron que Internet acabaría con Microsoft. Eran muy malas
noticias, pero usamos nuestro sistema nervioso digital para responder a
la crisis.
El 24 de agosto
de 1995 presentamos Windows 95, el software más ambicioso dirigido
al consumidor en general. Pero la prensa decidió que Internet había
llegado al público y Microsoft no estaba invitado a la fiesta. El
7 de diciembre de 1995 celebramos nuestro primer Día de Estrategia
Internet, donde mostramos las tecnologías desarrolladas para integrar
Internet en nuestros productos.
Un año
después, éstos incluían el acceso a la Red y ahora
somos líderes en importantes áreas de la Red con nuestro
navegador. Ninguna firma dominará Internet, pero Microsoft juega
un papel importante.
Popularidad
repentina
El repentino
crecimiento de la popularidad de Internet cambió todas las reglas.
La gente estaba dispuesta a soportar las deficiencias de Internet porque
daba acceso a vastas cantidades de información y permitía
una fácil comunicación. Los proveedores de contenido respondieron
a la oportunidad, generando un crecimiento exponencial. En 1993, Internet
era utilizado por más de 25 millones de personas.
La respuesta
de Microsoft a Internet no vino de mí ni de ningún alto ejecutivo,
sino de un pequeño número de empleados visionarios. A través
de nuestros sistemas electrónicos, pudieron convocar a todo el mundo.
Su historia es un ejemplo de nuestra política: que la gente inteligente
de cualquier departamento debe tener el poder de llevar a cabo una iniciativa.
J. Allard, especialista en información de redes a través
de Internet, y Steven Sinofsky, mi ayudante técnico en aquella época,
hicieron varias recomendaciones sobre lo que se debería hacer para
participar en esta revolución.
Mientras Steve
se centraba en los usuarios y los cambios culturales, Allard lo hacía
en las consecuencias técnicas para los productos de Microsoft.
Señalaba
que íbamos por detrás de la competencia en lo que se refería
a Internet, pero afirmaba que nuestra “agilidad y creatividad nos permitirá
ponernos al día” siempre que exista “una comunicación eficaz
entre los grupos dentro de Microsoft”. Allard nombró una serie de
grupos que necesitaban operar en el esfuerzo de Internet.
Steve y Allard
enviaron correos a un gran número de personas de Microsoft. Crearon
un aluvión de mensajes. El número de asuntos a considerar
era enorme. ¿Cómo deberían nuestros sistemas operativos
adaptarse a Internet? ¿Qué efecto tendría para nuestros
productos de correo electrónico? ¿Qué nuevos productos
necesitaríamos? ¿Qué tecnologías de Internet
deberíamos incorporar a nuestros nuevos productos y a los ya existentes?
¿Deberíamos centrarnos en la forma en que las empresas utilizan
Internet a nivel interno, o en cómo podrían utilizarla los
usuarios?.
Pedimos a
los empleados que exploraran Internet y llegaran a una conclusión
sobre lo que merecía la pena en la Red y lo que no. De aquí
salieron docenas de grandes ideas. Hubo muchísimos mensajes que
desembocaron en reuniones informales de grupos pequeños.
Sin darnos
cuenta, muchos empleados estaban participando y yo mismo intercambiaba
docenas de mensajes. Para conseguir que una empresa se mueva deprisa, especialmente
en una oportunidad como Internet, cientos de personas tienen que aportar
ideas. Pero también tienen que estar centradas o nunca se podrá
tomar una decisión. Nuestros sistema nervioso digital informó
e impulsó la toma de decisiones.
Pensamiento
y análisis
El correo
electrónico generó el pensamiento y el análisis, y
los equipo desarrollaron fuertes puntos de vista y recomendaciones. Una
vez que la cadena de mensajes era lo bastante larga, organizamos un retiro
para tomar las decisiones finales. Después fijamos las prioridades
y aseguramos la coordinación entre los grandes grupos.
En 1994, nos
habíamos retirado tres veces en varios meses. El 6 de abril de 1994,
envié un correo electrónico a mis empleados: “Vamos a apostar
fuerte por Internet”. Meses antes de lanzar Windows 95, cada equipo de
Microsoft había definido y empezaba a desarrollar su capítulo
de Internet. En mayo de 1995, en una circular electrónica, La Marea
Alta de Internet, resumí nuestras direcciones y decisiones estratégicas
y anuncié una reorganización para diseñar nuestros
objetivos de Internet en cada segmento de la compañía. “Internet
es el acontecimiento más importante desde que IBM introdujo el PC
en 1981”. “Internet cambia tan deprisa que tendremos que revisar nuestras
estrategias de vez en cuando y tener una mejor comunicación entre
grupos. Nuestros productos no serán lo único que cambie.La
forma en que se distribuye la información y el software y la forma
en que nos comunicamos y servimos a nuestros clientes, también cambiará”.
Al anunciar
la estrategia de Internet nos convertimos en el punto de mira. Como he
dicho varias veces: si nos quedamos fuera del negocio, no será porque
no estemos centrados en Internet, sino porque estemos demasiado centrados.
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¿Abortar,
reintentar, cancelar?
Podríamos eliminar muchas
llamadas a Microsoft de clientes en demanda de ayuda sólo con solucionar
cosas tan simples como los mensajes de error.Uno de mis favoritos es: “El
cliente de DHCP no ha podido obtener una dirección IP. Si quiere
ver mensajes de DHCP en el futuro, pulse sí; en caso contrario,
pulse no. Me encanta lo de, “en caso contrario, pulse no”. El mensaje asume
que todo el mundo sabe qué es DHCP (un método para asignar
direcciones informáticas a una red), pero no la diferencia entre
sí y no. Yo no sabía lo que significaba este mensaje la primera
vez que lo ví. Como otros usuarios, elegí no –no quería
volver a ver este mensaje nunca más–.Mostré este mensaje
de error en una presentación reciente y puntualicé el hecho
de que necesitamos dar simplicidad a nuestro software. ¿Ha visto
alguna vez el mensaje de error que dice que el sistema no puede asociar
un archivo con la aplicación correcta? Es verdaderamente frustrante.Si
el sistema no sabe qué archivos van con qué programas, ¿qué
probabilidades hay de que tú lo sepas? ¿Y cuántos
mensajes de error recibes cuando has intentado sin éxito entrar
en una página web? ¿Puede alguien averiguar la verdadera
razón del fallo? El problema no está sólo en que los
mensajes son confusos.Está en que el sistema en conjunto no es lo
bastante listo para ayudar al usuario a superar el problema. En lugar de
alertar al usuario de un error inescrutable, el software tiene que arreglar
el problema automáticamente o indicar al usuario los pasos a seguir.
Ahora tenemos magos del software que ayudan a los usuarios a resolver problemas
con la impresora o les dan accesos directos. Nuestra intención es
ofrecer más magos en el futuro. |